Revista Escaparate: EL DR. BARTOSZ KOSMECKI. Unas de las manos más deseadas de la medicina estética española está aquí en Sevilla.

Revista Escaparate: EL DR. BARTOSZ KOSMECKI. Unas de las manos más deseadas de la medicina estética española está aquí en Sevilla.
El Dr. Bartosz, director médico de las Clínicas Verkomed, ha recibido este año el Premio Escaparate a la Investigación en Medicina Estética y Cirugía Plástica, de las manos de la princesa Beatriz de Orleans, en la gala de los premios que esta vez hemos celebrado en petit comité en los jardines de Hotel Reina Victoria en Ronda. Este médico, que trabaja y reside en Sevilla, está reconocido como uno de los mejores profesionales de la medicina estética española en los últimos años y nos va a desvelar los secretos de la medicina estética de calidad, sus tratamientos favoritos y algunos detalles de su vida privada. 

Nos han comentado que últimamente se observa un incremento importante de tratamientos realizados en sus clínicas a pesar de la crisis económica y social causada por la COVID 19, ¿nos puede explicar cómo se produce esta situación? 

Sí, claro. En mi opinión, en esta situación intervienen dos factores: el primero y más importante es que los pacientes ya nos conocen, nos recomiendan a sus conocidos, amigos y familiares, haciendo de la medicina estética de las Clínicas Verkomed algo menos tabú, algo por fin permitido y más normalizado, desbancando de esta forma los falsos mitos sobre uso de tratamientos médico-estéticos; y, por otro lado, es verdad que se han limitado las salidas a la calle, los encuentros y los eventos sociales, pero los pacientes siguen buscando la mejora para ellos mismos, no solo para prepararse para un evento en concreto. Antes, a lo mejor, eso les animaba a pasarse por una clínica de medicina estética, ahora lo hacen por su propia satisfacción. Ahora tenemos más tiempo para estar con nosotros mismos, por lo que nos fijamos más en nuestros rasgos faciales y en los cambios que produce el paso del tiempo en nuestro rostro y cuerpo, y necesitamos sentirnos a gusto con nosotros mismos. 

¿Qué nos puede decir de su forma de ver la medicina estética? En muchas ocasiones ha manifestado su crítica contra lo excesivo en los tratamientos, ¿nos puede decir qué es lo más importante en su especialidad? 

El buen gusto me dice que, muchas veces, menos es más, ya que soy totalmente «naturalista», busco siempre la naturalidad. A mis pacientes les digo que el objetivo de los tratamientos faciales debe ser que te digan que estás mejor, que se te vea la luz en el rostro, que te digan: «¡Qué bien te cuidas!» o «¡Qué bien estás!», pero que nunca te digan: «Uy, ¿qué te has hecho?», porque, si esto pasa, significa que el médico no realizó bien su trabajo. La medicina estética surge de la necesidad de mantenimiento, restauración y mejoría facial y corporal, no para abultar, cambiar o sobreexponer los rasgos faciales. 

¿Tiene a menudo qué decirles a sus pacientes que no les va a realizar el tratamiento por el que acuden a su consulta o desaconsejarlo por no ser el idóneo?

Sí, muchas veces los pacientes llegan a mi consulta con unas ideas equivocadas sobre aspectos de su rostro o cuerpo que no les convienen (un nuevo aumento del volumen del labio, más volumen en el pómulo o un aumento de pecho más llamativo que el conseguido con anterioridad). El problema es que los medios de comunicación, redes sociales e internet últimamente son los que «maleducan» a los pacientes y les aconsejan el tratamiento más «adecuado» o más «novedoso». En caso de deseos no convenientes, de forma sutil y muy educada le digo a mi paciente que no le recomiendo el tratamiento o le aconsejo aplazarlo hasta el momento en que realmente sea necesario (cuando, por ejemplo, un relleno empiece a bajar realmente). Durante una visita diagnostica, convencer al paciente de que la «técnica mágica» que conoció en las redes sociales o internet no es la más adecuada resulta muy complicado.

¿Y por qué está pasando esto?

En primer lugar, el paciente se está refiriendo a una técnica que se documentó con ensayos clínicos realizados para una empresa X. Yo, como profesional de la salud, no puedo decirle directamente que los ensayos realizados para una empresa X se realizaron a petición de esta empresa, fueron pagados por ella y su valor científico normalmente es nulo. En segundo lugar, cuando el paciente lee la descripción de una «publicidad» del tratamiento, no es consciente de que el aumento de la producción de colágeno que esta ofrece puede ser insuficiente para conseguir un resultado visible, o que la frase «efecto lifting» simplemente significa que, al conseguir mejoría (aunque sea invisible), simula este efecto. Pero lo verdaderamente irritante es ver las fotos de modelos anunciando tratamientos como si se lo hubieran realizado realmente; me molesta porque el resultado es irreal y, normalmente, imposible de conseguir. 

¿Y por qué esa irritación? 

Porque no me suelo equivocar haciendo un diagnóstico clínico. A mis pacientes les sorprende que pregunte después de la primera valoración por los tratamientos realizados anteriormente. ¿Por qué es así? Porque muchas veces acuden a mis clínicas con los tratamientos mal realizados o simplemente con algunos que no han hecho ningún efecto, y si pregunto por ellos a primera hora, en la entrevista personal con el paciente, durante todo el plan del tratamiento tengo que referirme a ellos diciendo que no han sido realizados correctamente, y entonces el paciente me dice que se lo realizó en una clínica X o con un profesional X y entramos en conversaciones no profesionales que no me gustan en absoluto. 

¿Son muchos los pacientes que acuden a su clínica después de realizarse un tratamiento previo? ¿Qué provoca este cambio de profesional o clínica? 

Sí, si te soy sincero, más de la mitad de los pacientes que acuden a mis clínicas. Normalmente este deseo de cambiar al profesional médico viene de «no entendimientos» que se produjeron en las consultas o durante los tratamientos, y no está producido por la mala praxis como se podría sospechar. ¿Y por qué llego a esta conclusión? Porque al final, al explicar el tratamiento, aunque sea el mismo que ya una vez se realizó el paciente, se está dando cuenta de que lo que le estoy ofreciendo es más realista (no le suelo decir «no te preocupes, vas a quedar nueva realizando un tratamiento de resultados limitados»), le explico tanto las cosas positivas como los riesgos o inconvenientes del tratamiento, y muchas veces donde estaba el problema es en la cantidad de producto, una mala técnica o la calidad del producto aplicado. 

¿Varía mucho un tratamiento del mismo tipo entre una clínica y otra? 

No es que haya diferencias, es que a veces ni se parecen. En ocasiones lo común es solo el nombre. Como ejemplo te doy uno de los tratamientos más utilizados en medicina estética, que es el tratamiento con ácido hialurónico. Se supone que existe en todas las clínicas y que todos los médicos lo van a realizar con un resultado parecido, que es el tratamiento de relleno del labio. La base se supone que es la misma: un gel de ácido hialurónico. Si yo uso una jeringa de ácido hialurónico precargada con 1 ml del producto, puedo conseguir en una boca pequeña un buen contorneado labial, hidratación y una volumetría importante (aumento de hasta 30-40 % del volumen). Si la paciente tiene la boca de un tamaño mayor (algo mayor que la media), terminaré el tratamiento con 1 ml del mismo producto haciendo solamente una hidratación y contorneado labial (el labio va a ser más bonito y más jugoso, pero no cambiará su volumen). Ahora, si el producto es de un laboratorio de primera, el resultado durará más de un año, si es de laboratorio low cost, durará semanas o escasos meses. Si es un producto bueno, no producirá mucha reacción inflamatoria; si no, va a ser muy marcada y desagradable para el paciente. Si uso la técnica de los abanicos, conocida por los pacientes como técnica rusa (el labio se va a invertir más), el labio aumentará más su volumen; si realizo el tratamiento con la técnica de puntos reducidos, el paciente ganará más densidad y definición y el resultado va a ser más sutil. Según el paciente, las manos que te realizan el tratamiento, la cantidad de producto a utilizar, la calidad del mismo, la preparación del profesional médico y otras variables, lo que parece lo mismo no lo es. 

Bueno, y si tuviera que elegir tres tratamientos faciales y corporales, ¿cuáles serían? 

Es una pregunta muy complicada porque en medicina estética facial tenemos más de 200 técnicas básicas de tratamientos y una variedad de maquinaria, tratamientos láser y similares que hacen que cualquier elección deje atrás muchas técnicas sin destacar. Pero, si te soy franco, lo que más me gusta son los tratamientos faciales. ¿Por qué? Porque son tratamientos que, en una solo sesión bien realizada, son capaces de conseguir un rejuvenecimiento del rostro que le quite años al paciente y le suba la autoestima de una manera rápida y muy eficaz. Entre ellos mencionaré tratamientos con ácido hialurónico, que en las últimas décadas ha cambiado tanto como las técnicas de su aplicación. Antes servía solamente para dar volumen al rostro, ahora mismo los materiales de relleno se utilizan para reposicionar los tejidos (conseguir quitar la flacidez facial), hidratarlos y mejorar la turgencia de la piel (efecto lifting de los tejidos finos) del cuello, escote, manos o incluso áreas corporales, mejorar la luminosidad o elasticidad de la misma, o rejuvenecer el rostro en su totalidad con muy larga duración (hasta 5 años) gracias a la estimulación de la producción de colágeno. Es uno de los pilares de mi técnica propia de rejuvenecimiento global del rostro, ya que me sirve como una herramienta de sujeción de los tejidos óseos y grasos que perdemos con el paso del tiempo. 

Otro de mis favoritos son los tratamientos estimulantes de la piel, como los factores de crecimiento cutáneo, PRP, redensificación, reestructuración o boosters cutáneos, que no solamente mejoran el aspecto de la piel (coloración, elasticidad y grosor de la misma), sino que también son capaces de mejorar patologías como la rosácea, cuperosis, acné, marcas, cicatrices o manchas resistentes a los tratamientos láser.

El tercero serían los tratamientos láser, como pueden ser la técnica láser PLASMEDQ, el láser de rejuvenecimiento cutáneo para las marcas, cicatrices queloides, cambios verrugosos o antimanchas. En mi clínica disponemos de más de 20 tecnologías diferentes de maquinaria láser. Cada paciente, después de su visita diagnóstica, está destinado a una u otra técnica, o a veces incluso a la mezcla de varias tecnologías. Entre estos tratamientos destaca el láser PLASMEDQ, llamado también blefaroplastia sin cirugía, que nos sirve para la eliminación del parpado caído y bolsas de la piel sobrante (incluyendo casos resistentes a la cirugía clásica, malares, xantelasmas, cambios verrugosos que estén en el área periocular o siringomas). Al ser pocos los especialistas que dominan esta tecnología a nivel nacional, sigue siendo poco conocida entre los pacientes. 

Obviamente dejo atrás los tratamientos sin los cuales no podría trabajar a gusto, como la toxina botulínica, con su uso para las arrugas de expresión, el bruxismo (rechinar los dientes desgastándolos) o la hipersudoración (de las manos, axilas y pies), los tratamientos con hilos tensores para la flacidez corporal y facial, la hidroxiapatita cálcica, los tratamientos inyectables para liposidades, otros ácidos y todo el arsenal de tratamientos con maquinaria médica. 

A nivel de tratamientos corporales, aparte de crioterapia, tratamientos anticelulíticos o drenantes con maquinaria, siempre me gusta destacar los tratamientos para la calidad de nuestra piel, que son inyectables, y las técnicas combinadas. 

En general, aquellos tratamientos corporales que no sean de «unisolución», como arañas vasculares, varices, eliminación de marcas, cicatrices o cambios cutáneos benignos (verrugas, manchas, angiomas etc.), son, en mi opinión, mucho más complejos y necesitan un abordaje mucho más completo y una total sinceridad y claridad con el paciente. 

Muchas veces los pacientes no son conocedores de las técnicas que tenemos a nuestra disposición para los tratamientos faciales, en los que me atrevo a decir que se consiguen muchas veces resultados que superan los de las cirugías plásticas clásicas, y a la vez desconocen lo difícil que es lograr un efecto importante a nivel de tratamientos corporales. Por ello, la colaboración multidisciplinar en los tratamientos corporales es indispensable. 

¿De qué tipo de colaboración multidisciplinar estamos hablando? 

A nivel de tratamientos corporales, como son los que pretenden definir el contorno corporal, marcar la silueta o simplemente quitar la grasa de algunas zonas, muchas veces necesitamos combinar tratamientos de medicina estética con cirugía plástica, nutrición e incluso entrenamiento profesional. En mis clínicas tenemos todas estas especialidades a disposición de nuestros pacientes y siempre marcamos límites, somos muy realistas con los resultados que podemos obtener y no dudamos en decir no cuando vemos que no podremos cumplir las expectativas del paciente. 

¿Entonces los pacientes de tratamientos corporales son más exigentes? 

No, son en general pacientes engañados por todo lo que es falsa ciencia y publicidad. Muchas veces, cuando veo un eslogan tipo «tu nueva silueta» o «tu nuevo cuerpo gracias a la lipoterapia», «láser», «escultura», «transformación», «definición», «criolipo» y muchos neologismos seudomédicos, pienso en la cantidad de gente que estará pensando que gracias a cualquier maquina láser, o incluso cirugía, será capaz de cambiar por completo su cuerpo, y obviamente no es así. Nosotros podemos mejorar el contorno del cuerpo, definir algunas zonas, mejorar el aspecto de la piel y de la flacidez, pero nunca cambiarlo, y menos todavía usando solamente técnicas poco invasivas. 

Yo llevo tiempo trabajando con una de las mejores especialistas en cirugía plástica y reparadora, la Dra. Marifé Prieto, y todos los días nos estamos intercambiando pacientes que por una causa leve se quieren operar (cuando con tratamientos médico-estéticos se puede conseguir una mejoría satisfactoria) y los que piensan que con una o dos sesiones de tratamiento no invasivo pueden cambiar su cuerpo por completo y resulta que necesitan un tratamiento de cirugía plástica y, además, hay que concienciarles de sus limitaciones. 

Siempre les digo a mis pacientes que el mejor tratamiento para la flacidez del pecho es una cirugía bien realizada y les mando a la consulta de la Dra. Prieto; lo mismo cuando el pliegue cutáneo del abdomen no puede mejorar con tratamientos de medicina estética y la paciente necesita una abdominoplastia, o, cómo no, cuando los depósitos de grasa en las bolsas de los ojos son tan importantes que ni una ni varias sesiones de mi técnica PLASMEDQ (blefaroplastia sin cirugía) sería suficiente. Y lo mismo le pasa a mi compañera cirujana plástica cuando el paciente tiene que perder peso antes de una intervención, muchas veces no es para aumentar el efecto, en la mayoría de los casos, para poder obtener un resultado diez, hay que reeducar al paciente a nivel de sus hábitos nutricionales y deportivos, por eso es esencial el trabajo multidisciplinar que estamos desarrollando en nuestras clínicas. 

Bueno, salimos de esta entrevista con una visión muy amplia, con ganas de probar algunos de los tratamientos mencionados, pero ¿nos podría decir cuál es el secreto del éxito de sus clínicas? 

No hay secretos, todo lo que estamos haciendo desde el principio hasta al final está focalizado en el paciente y en mi idea principal al abrir las clínicas, que fue «tratar a los pacientes con la misma delicadeza, profesionalidad y sinceridad con la que nos gustaría que nos trataran a nosotros», y es una de las frases que más repito formando nuevo personal. Hay que ponerse en la piel del paciente que acude a nuestras clínicas y que deposita su confianza al dejar su rostro o cuerpo en nuestras manos. 

El equipo y la claridad de la misión son muy importantes. En mis clínicas, mis enfermeras y auxiliares (Lidia, Débora, Sonia, María y Rocío) están realizando una labor esencial, que es preparar al paciente e informarle de todo lo que sea necesario antes, después y durante el tratamiento. Ellas confían en mí y yo en ellas, esta sensación de tener un buen equipo, unido por los mismos ideales, con sus diferencias, como pasa en cada familia, porque se puede decir que somos una familia, hacen que los pacientes perciban esta atmósfera de buena convivencia y se sientan como en casa. 

Y pienso que simplemente esto, el buen equipo de profesionales que me rodea, la sinceridad y la claridad al hablar sobre los tratamientos y la atención personalizada, hace que los pacientes no nos abandonen. Al revés, todos los días nos traen a sus amigos y conocidos para ponerlos en nuestras manos, que pienso que profesionalmente es lo más bonito, porque nos dejan a sus seres queridos diciendo «tú haz lo que el doctor te diga», y estas palabras tienen mucho que decir sobre lo que el paciente opina de los tratamientos que le hemos realizado, esta confianza no tiene ni precio ni forma de darles las gracias. 

¿Y sobre su vida personal qué nos puede contar? Nuestros lectores ya saben por otras entrevistas que es padre, que cada vez es y habla más como un andaluz, que es un apasionado de su trabajo, que echa horas y no le importa salir de su trabajo a las tantas de la noche e incluso no parar a mediodía, que es un perfeccionista, que intenta superar sus límites y que es muy claro, pero ¿el Dr. Bartosz, cuando se quita la bata blanca, cómo es? 

Cuando salgo de mi trabajo todo cambia. Con mis amigos y mi familia siempre estoy bromeando sobre mí mismo diciendo que no puedo ser perfecto en todo. Como padre, me estoy esforzando cada vez más, intentando por lo menos los fines de semana recompensar mi ausencia en casa y para que mis andaluces (porque ellos sí lo son al 100 %), mi Carmen y mi Manuel estén conmigo lo más unidos posible. Pero cuando entramos en casa soy un total desastre: en la cocina me defiendo calentando y pidiendo comida para llevar, la lavadora se me da de forma artística (la ropa cambia el color) y las labores de la casa no son mi fuerte. Ahora sí, la parte de innovación y reparación me gusta y, como en mi trabajo, todo tiene que estar en su orden y estéticamente correcto (ordenado, bien puesto, soy un poco fanático del orden). 

¿Y sus pasiones y tiempo libre?

Viajes, me encanta viajar y conocer nuevas culturas, países, cocinas, música… Eso me apasiona. Y, en general, me gusta lo típico, quedar con la gente muy cercana a mí, huyo un poco de los eventos sociales porque soy bastante seco al principio, me cuesta abrirme y no me gusta en mi tiempo libre ser el medico de guardia en belleza, soy mucho de respetar el terreno personal y profesional. Después, cuando cojo confianza con las personas, soy bastante divertido, me gusta el humor negro y soy muy andaluz, hasta el punto de que hablo en nombre de los españoles diciendo «los polacos dicen o hacen…» (Risa). 

Muchísimas gracias, Bartosz, por este tiempo que nos ha dedicado, por la posibilidad de conocer a su equipo, por abrirnos sus clínicas un fin de semana como si fuera nuestra casa y poder aprender de usted lo fácil y a la vez difícil que es ser un referente en el mundo de la medicina estética y la cirugía plástica. Nos quedamos con sus reflexiones, lo que nos cuenta sobre el funcionamiento de las clínicas y con esta confianza, profesionalidad y calidad que se percibe al entrar en sus clínicas y ser atendido por su equipo.

A todos los que quieran conocer mejor estos referentes de medicina estética en Sevilla les dejamos su pagina web: www.verkomed.com

Fotos: Aníbal González